Los viñedos de La Rioja se tiñen de rojo y amarillo entre mediados de octubre y mediados de noviembre. Repasamos seis zonas para verlos a menos de 50 km de Logroño, con pueblos, bodegas, rutas y consejos para ir con niños.
Índice 6 apartados
La Rioja en otoño se reconoce por el color del viñedo. Entre mediados de octubre y mediados de noviembre, las cepas pasan del verde al rojo y al amarillo, según la uva. Hay seis zonas para verlo a menos de 50 km de Logroño: los alrededores de la ciudad, la Sonsierra, Haro, el Najerilla, Toloño y Rioja Alavesa.
La ventana cambia cada año. Una helada temprana o dos días de cierzo pueden dejar las cepas desnudas en una semana, así que conviene ir en cuanto se vea el primer rojo. Esta guía ordena las zonas por distancia desde Logroño, con pueblos concretos, bodegas que se visitan y rutas a pie. Al final hay planes con niños y respuestas a las dudas más repetidas.
¿Cuándo cambian de color los viñedos de La Rioja en otoño?
El viñedo riojano cambia de color de mediados de octubre a mediados de noviembre, una vez terminada la vendimia. Es una ventana orientativa. Depende del tiempo de ese año, de la variedad de uva y de la altitud de cada parcela.
La explicación está en la hoja. Cuando los días se acortan, la cepa deja de fabricar clorofila, el pigmento verde, y empieza a guardar reservas en la madera y en las raíces para el invierno. Sin el verde encima, asoman los carotenoides, que son amarillos y anaranjados. En las variedades tintas, como el tempranillo, la hoja produce también antocianos, los mismos pigmentos que dan color a la piel de la uva, y vira al rojo.
Por eso una misma ladera puede verse a parches. Las parcelas de tempranillo y garnacha tiran al rojo y al granate, mientras las de viura, la blanca más plantada en La Rioja, se quedan en amarillo.
Hay tres cosas que estropean la postal. Las heladas tempranas queman la hoja y la tiran en pocos días. El viento fuerte deja las cepas peladas. Y en los otoños húmedos, el mildiu tardío vuelve la hoja parda en vez de roja.
Qué ver en La Rioja en otoño, zona a zona
Las seis zonas con más viñedo a la vista quedan entre 11 y 46 km de Logroño. La tabla resume cada una con la distancia oficial al pueblo de referencia y lo más destacado.
| Zona | Pueblo de referencia | Distancia desde Logroño | Qué ver |
|---|---|---|---|
| Alrededores de Logroño | Navarrete | 11 km | La Grajera, Camino de Santiago entre viñas |
| Rioja Alavesa | Laguardia | 19 km (desde la estación) | Villa amurallada, bodegas de autor |
| Valle del Najerilla | Nájera | 28,7 km | Viñedo de Uruñuela y Huércanos, Santa María la Real |
| Sierra de Toloño | Ábalos | 29,7 km | Guardaviñas, lagares rupestres, senderos |
| La Sonsierra | San Vicente de la Sonsierra y Briones | 35 km | Mirador de la Torre Mayor y mirador de Briones |
| Haro y las Conchas | Haro y Briñas | 46 y 42 km | Barrio de la Estación, viñedo junto al Ebro |
Las distancias son las de La Rioja Turismo y la Ruta del Vino de Rioja Alavesa. Cuentan hasta el pueblo, así que el viñedo empieza a verse bastante antes de llegar.
La Grajera y Navarrete, junto a Logroño
Para ver viñas sin coger el coche, lo más cómodo es salir hacia La Grajera, a unos 5 km del centro. Se llega por la Vía Verde, que enlaza con el Camino de Santiago, y el embalse tiene observatorios de aves y rutas señalizadas. Quien siga el Camino hasta Navarrete, a 11 km por carretera, caminará entre viñedo buena parte del trayecto. Las rutas a pie de la zona están en nuestra guía de senderismo cerca de Logroño.
San Vicente y Briones, en la Sonsierra
La Sonsierra es la zona más fotografiada en otoño, y con motivo. El Consejo Regulador recomienda subir a la Torre Mayor de San Vicente de la Sonsierra, a 35 km de Logroño, cuando el paisaje se llena de rojos y dorados. Desde lo alto se ve el Ebro y la iglesia de Santa María, del siglo XVI.
Al otro lado del río está Briones, también a 35 km. Su mirador de la Sonsierra está en la parte alta del pueblo, a unos 80 m sobre el Ebro. Desde allí se ven la Sonsierra, Rioja Alavesa, Toloño y, al sur, la Demanda. Es de acceso libre y no exige caminar.

Camino de tierra entre viñas otoñales, con una caseta redonda de piedra a un lado y dos senderistas al fondo.
Ábalos y los guardaviñas de Toloño
Toloño es la sierra que cierra el valle por el norte, en la margen izquierda del Ebro. Ábalos, a 29,7 km de Logroño, es un buen punto de partida. El Ayuntamiento de San Vicente mantiene una red de senderos del vino que pasa entre viñedos, guardaviñas, lagares rupestres excavados en la roca, necrópolis y ermitas. Uno de ellos sube a la ermita de Toloño.
Los guardaviñas son casetas de piedra que servían al viñador de refugio y de almacén de herramientas. En otoño, con las cepas rojas alrededor, son el motivo más buscado por quien lleva cámara.
Haro, Briñas y las Conchas
Haro, a 46 km, combina viñedo y bodega en el mismo paseo. El Barrio de la Estación reúne siete bodegas históricas, de López de Heredia (1877) a Roda (1987). La Rioja Turismo lo presenta como la mayor concentración de bodegas centenarias del mundo. Seis de ellas organizan visitas conjuntas desde la web del Barrio de la Estación.
Briñas, a 42 km, queda entre la Sierra de Toloño y el Ebro, junto al desfiladero de las Conchas de Haro. Es un pueblo pequeño, con casas de sillería y escudos y una iglesia del siglo XVII. El viñedo baja casi hasta el río.
Nájera, Uruñuela y Huércanos, en el Najerilla
El Najerilla tiene menos fama otoñal y bastante menos tráfico. En Huércanos, según el Consejo Regulador, el viñedo ocupa casi el 75 % de la tierra cultivada, y en Uruñuela la viticultura es la actividad principal. Nájera, a 28,7 km, añade el monasterio de Santa María la Real y el paseo junto al río.
Si sobra tarde, se puede seguir hasta Badarán y San Millán de la Cogolla, a 45 km de Logroño. Los monasterios de Suso y Yuso están a 800 m de altitud, y allí el color lo ponen ya los bosques de la sierra.
Laguardia y Elciego, en Rioja Alavesa
Rioja Alavesa es Álava, pero queda a 19 km de la estación de Logroño y comparte denominación. Álava Turismo cuenta cerca de 300 bodegas y 12.934 hectáreas de viñedo en la comarca. Laguardia es una villa amurallada rodeada de viñedo, con la Sierra de Cantabria detrás.
Elciego y Laguardia tienen además dos bodegas de arquitectos conocidos, Marqués de Riscal (Frank Gehry) e Ysios (Santiago Calatrava), que llaman la atención desde la carretera. La oferta de visitas de la comarca está en la Ruta del Vino de Rioja Alavesa.
¿Qué hacer en La Rioja en otoño además de ver viñedos?
En otoño se puede visitar La Rioja con un plan completo de bodega, monte y mesa. Las bodegas tienen menos jaleo que en vendimia, los senderos están en su mejor momento y empieza la temporada de setas.
Para bodegas sin salir de la ciudad, Logroño tiene varias con visita y cata. La visita a Campo Viejo se reserva en su web, y hay más opciones en la guía de bodegas en Logroño. Quien venga de fuera puede mirar el programa de enoturismo en Logroño entre semana, con hotel y cata de lunes a jueves. Fuera de la capital, en Briones, el Museo Vivanco de la Cultura del Vino ocupa más de 4.000 m² y tiene un jardín con variedades de vid.
El senderismo es el otro gran plan. Antes de salir, mira el calendario de batidas de caza del Gobierno de La Rioja, sobre todo en fin de semana, y los avisos de la red Pasea La Rioja.
Las setas tienen capítulo propio: en nuestra guía de setas en La Rioja, con permisos, cotos y cupos está todo lo que hay que saber antes de salir al monte. La regla básica es no recoger en montes acotados sin permiso del titular, y los cotos están señalizados con carteles.
Para cerrar el día, nada como una ronda de pinchos. Si no sabes qué pedir en la barra, en qué vino pedir en Logroño explicamos las uvas que acabas de ver en el campo.
Consejos para fotografiar los viñedos en otoño
La mejor luz para fotografiar el viñedo en otoño es la de la última hora de la tarde. El sol bajo enciende las hojas rojas y marca el relieve de las hileras. La primera hora también funciona, sobre todo con niebla en el valle del Ebro.
Algunos trucos que funcionan casi siempre:
- Ponte con el sol de frente o de lado, para que la luz atraviese la hoja y el rojo salga más vivo.
- Busca un elemento que dé escala, como un guardaviñas, un pueblo en el cerro o una persona en el camino.
- Sube a un mirador para ver los parches de color de las distintas variedades.
- En días nublados, acércate a la cepa y fotografía racimos y hojas sueltas.
Un aviso práctico: no entres en las parcelas. Son fincas privadas, y en algunas todavía quedan racimos por recoger. Los caminos agrícolas y los miradores dan encuadres de sobra.

Racimo de uva tinta que sigue en la cepa, entre hojas rojizas con gotas de rocío.
¿Cómo visitar La Rioja en otoño con niños?
Con niños, lo mejor es combinar un paseo corto entre viñas con un sitio donde puedan moverse. La Grajera es la opción más fácil desde Logroño: embalse con aves, caminos llanos, observatorios y un aula didáctica con actividades sobre la fauna y la flora del parque.
Los miradores sin caminata también funcionan bien. El de Briones tiene aparcamiento cerca y no exige caminata, así que la recompensa llega rápido. En Laguardia, el paseo por dentro de la muralla es corto y sin coches.
Para las tardes de lluvia o frío, tienes alternativas en la ciudad en qué hacer en Logroño cuando llueve. Y si buscas más zonas verdes, repasamos los parques de Logroño uno a uno. Más escapadas, en la sección de turismo.
Nuestra recomendación: si solo tienes un día, elige la Sonsierra a partir de las cuatro de la tarde. Sube primero a Briones y termina en San Vicente con la última luz.
Preguntas frecuentes sobre La Rioja en otoño
¿Cuál es el mejor mes para ver los viñedos de colores en La Rioja?
Lo habitual es que el color llegue entre mediados de octubre y mediados de noviembre. No hay fecha fija: una helada o un temporal de viento pueden adelantar la caída de la hoja. Lo más seguro es ir en cuanto se vean las primeras cepas rojas cerca de Logroño.
¿Por qué unas viñas se ponen rojas y otras amarillas?
Depende de la variedad. Las tintas, como el tempranillo o la garnacha, fabrican en la hoja pigmentos rojos llamados antocianos. Las blancas, como la viura, solo muestran los pigmentos amarillos cuando desaparece la clorofila verde.
¿Qué pueblos ver en La Rioja en otoño cerca de Logroño?
Navarrete está a 11 km, Nájera a 28,7 km y Ábalos a 29,7 km. San Vicente de la Sonsierra y Briones quedan a 35 km, y Haro a 46 km. Laguardia, en Rioja Alavesa, está a 19 km de la estación de Logroño.
¿Se pueden visitar bodegas en otoño sin reserva?
Conviene reservar siempre. Las bodegas de Logroño, Haro, Briones y Rioja Alavesa organizan visitas con plazas limitadas y horarios que cambian por temporada. La reserva se hace en la web oficial de cada bodega o en la de la Ruta del Vino de Rioja Alavesa.